Los Reyes Magos
Tras la Navidad, en la que los niños han observado diariamente el belén, al regresar de las vacaciones se encuentran con los Reyes Magos en las aulas
La vuelta de las vacaciones de Navidad lleno de asombro
Durante el mes de diciembre, los niños han acompañado día a día el avance del belén: María y José en su camino hacia el pesebre, el caminar pausado que se iba transformando con cada jornada. Antes de las vacaciones de Navidad, la imagen del niño en la cuna quedó como una presencia viva, recogida y profundamente contemplada.
Hemos regresado de las vacaciones y, con el nuevo comienzo del año, los Reyes Magos están ahora presentes en nuestras aulas: en las mesas de estación con sus regalos, en las pizarras y en los dibujos que acompañan el trabajo diario.
En las pizarras, los dibujos de formas acogen su caminar silencioso; los Reyes se integran en los trazos, recordándonos que el movimiento, la armonía y el ritmo también son caminos de aprendizaje. Las acuarelas de la primera semana del año, suaves y luminosas, han nacido igualmente bajo esta temática, dejando que los colores hablen allí donde las palabras aún no llegan.
Los Reyes Magos representan el viaje interior del ser humano: la búsqueda, la entrega y la transformación. Cada uno porta un regalo que va más allá de lo material: la voluntad, el sentir y el pensar en equilibrio. Siguen la estrella, símbolo de la orientación interior, esa luz que guía tanto a grandes como a pequeños cuando aprendemos a escucharla.
En este tiempo del año, su presencia nos acompaña como un gesto de recogimiento y propósito, invitándonos a comenzar el nuevo ciclo con atención, reverencia y apertura al mundo.
El tiempo de los Reyes en infantil
En infantil, el belén y los Reyes Magos perduran por más tiempo, para que los niños puedan adentrarse en esta imagen con profundidad. La mesa de estación está a su contemplación diaria, con los animales, la familia con el niño en el pesebre y cada Rey portando su regalo.
Además, cada día juegan el auto de Reyes: un juego de roles, un teatro vivo que acontece en el aula. A través de él, los niños entran una y otra vez en la misma historia, adentrándose cada vez en un rol distinto. Permanecer en una imagen, volver a ella sin prisa, permite que sea vivida y absorbida desde el hacer, el sentir y la imaginación.
Así, la perseverancia en infantil se convierte en profundidad, y las experiencias dejan huella en el interior del niño.